La actividad del alma en la Divina Voluntad

Imagen de Mariu
Por cuantas veces el alma entra en el Querer Divino, tantos caminos abre entre el Creador y las criaturas, que sirven para encontrarse con Él, y en este encuentro ella copia las virtudes de su Creador, absorbe en sí nueva Vida Divina y todo lo que hace no es más humano sino divino.
Encontrándome en mi habitual estado, me sentí atraída fuera de mí misma, pero no veía el cielo azul ni el sol de nuestro horizonte, sino otro cielo, todo de oro, adornado de estrellas de varios colores, brillantísimo más que sol.
Yo me sentía atraída hacia arriba, y abriéndose ante mí este cielo, me he encontrado ante una luz purísima, en la cual, sumergiéndome, he llamado en mi inteligencia a todas las inteligencias humanas, desde donde Adán había empezado, con sustraerse de la Divina Voluntad, a romper la unión de su inteligencia con la de su Creador, hasta el último hombre que existirá sobre la tierra, y trataba de dar a mi Dios todo el honor, la gloria, la sumisión, etc., de todas las inteligencias creadas, y así hacía con todos mis demás sentidos, llamando en los míos a todos los de las demás criaturas, todo esto siempre en su amable Querer, donde todo se encuentra, de donde nada escapa, a pesar de que en el presente no existan y en donde todo se puede hacer. Entonces, mientras esto hacía, una voz ha salido de dentro de la inmensidad de aquella luz diciendo:
 



"Por cuantas veces el alma entra en el Querer Divino para rezar, obrar, amar y otras cosas, tantos caminos abre entre el Creador y las criaturas, y la Divinidad viendo que la criatura se hace camino para ir a Ella, abre sus caminos para encontrarse con su criatura.
En este encuentro ella copia las virtudes de su Creador, absorbe en sí siempre nueva Vida Divina, se adentra más en los eternos secretos del Querer Supremo, y todo lo que hace no es más humano en ella, sino divino, y este obrar divino en ella forma un cielo de oro donde la Divinidad, deleitándose de encontrar su obrar en la criatura, pasea sobre este cielo, esperando a la criatura para recibir sus actos divinos y por tanto abrirle otros caminos en su Divinidad, y va repitiendo con gran amor:
He aquí cómo en mi Querer la criatura se acerca a mi semejanza, cómo realiza mis designios, cómo cumple la finalidad de la Creación".
Y mientras esto oía, me he encontrado en mí misma. Volumen 15-21 Mayo 5, 1923